Tu ansiedad no es para tanto

Las personas que hemos sufrido ansiedad, sabemos que cuando aparece con intensidad, puede llegar a asustar mucho (palpitaciones, sensación de falta de aire, dolor en el pecho, etc.).

Aunque los síntomas se viven como muy graves (pueden confundirse con un infarto o un ictus), es importante recordar que no lo son. Simplemente son muy incómodos. No te vas a morir. No ahora, no por eso.

Cuando tenemos ansiedad sufrimos demasiado. Por eso, cuanto antes aprendamos a manejar los síntomas, mejor nos sentiremos.

Piensa por un momento en las agujetas que a veces sentimos tras hacer ejercicio. Duelen e incomodan, pero no te matan. Si no supiéramos que las agujetas son solo eso, agujetas, podríamos confundirlas con algo más grave. Podríamos creer que tenemos algo roto y que debemos ir al médico, pero como conocemos las sensaciones, las normalizamos y no las tememos.

Si con la ansiedad fuésemos capaces de actuar desde esa calma y seguridad, sabiendo que no es grave lo que estamos sintiendo en nuestro cuerpo, no nos asustaría tanto.

En realidad, la ansiedad es una respuesta protectora natural de nuestro cuerpo ante situaciones que percibimos como amenazantes. Escucharla con amabilidad puede hacernos comprender qué necesitamos y, dejar de temerla, ayudarnos a que vaya perdiendo fuerza.

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