Expresar sentimientos
La expresión de los sentimientos puede resultar una tarea complicada para muchas personas, pues implica mostrar una parte vulnerable de nosotras mismas.
Por eso, si no hemos tenido buenos modelos de comunicación en nuestro entorno familiar o social, suele ser muy común tener dificultades para comunicarnos de manera efectiva.
Los modelos de comunicación pueden ser positivos (nos aportan recursos adaptativos: asertividad) o negativos (recursos desadaptativos: agresividad, mutismo, pasividad...).
Si nos paramos a reflexionar, vemos que existen culturas y contextos que favorecen la represión de nuestras emociones, y otros que impulsan lo contrario.
La masculinidad tradicional, por ejemplo, valora más la racionalidad y la objetividad que la emotividad y, por lo tanto, promueve la idea de que los hombres deben ser resistentes a las emociones, (especialmente las consideradas "femeninas" como la tristeza o el miedo).
La psicología lleva demostrando décadas que la represión de las emociones puede llevar a problemas de salud mental, entre otras cosas. Expresar lo que nos duele cuesta, pero fingir que todo va bien, puede costarnos más caro.